SESNSP · RNID — titular. El registro nacional de carpetas de investigación por fraude.
CONDUSEF — contraste. Su Índice de reclamaciones (CSV abierto) se cruza una vez al año para contrastar la tendencia.
Fuentes y Criterios
Cada número del índice viene de una fuente oficial que nombramos. Y hacemos algo inusual: publicamos también las fuentes que evaluamos y decidimos no usar, con el criterio que las dejó fuera.
Hoy alimentan el índice tres instituciones del Estado mexicano: el SESNSP, el INEGI y la CONDUSEF. Ninguna cifra sale de otra cosa —ni de una estimación de mercado, ni de una inteligencia artificial—. Y a diferencia de casi todos, también publicamos lo que evaluamos y no usamos: esa es la parte que le da certidumbre a lo que sí publicamos.
Cada cifra que verás tiene una fuente con nombre y apellido. Esto es de dónde sale cada una:
SESNSP · RNID — titular. El registro nacional de carpetas de investigación por fraude.
CONDUSEF — contraste. Su Índice de reclamaciones (CSV abierto) se cruza una vez al año para contrastar la tendencia.
El número de fraude es el conteo oficial de carpetas de investigación que el SESNSP publica cada mes. Es un hecho contado, no una estimación — por eso es el único que se pinta de teal.
INEGI · MOCIBA — titular. El Módulo sobre Ciberacoso, la encuesta nacional con que el INEGI mide cuánta gente vivió ciberacoso. Serie comparable 2021–2024.
El número de acoso viene de MOCIBA, una encuesta. Por eso es una estimación con margen declarado, no un conteo — y no se pinta de teal. Decir «encuesta» en vez de «conteo» es parte de la honestidad.
Sin fuente oficial estable que cumpla el criterio, tras la extinción del INAI y del IFT.
Estas dos dimensiones todavía no tienen una fuente confiable que medir. Lo decimos abiertamente en vez de rellenarlas a la fuerza: un hueco declarado es más honesto que un número inventado.
Una dimensión más, ciber-directo (delitos a distancia: extorsión por otros medios y suplantación de identidad), ya se mide desde su línea base 2026 (grado A, RNID) pero aún no se publica: la categoría es nueva en el registro oficial y no tiene serie comparable. Se publicará como ICC/2.0 cuando el tiempo le dé sentido. Medir no es publicar.
Ser fuente de gobierno es necesario, pero no basta: para alimentar una cifra, una fuente debe además poder reproducirse y compararse. Entra solo si cumple los cinco criterios de inclusión; se aparta —y el motivo se documenta— si incurre en cualquiera de los de exclusión.
Una misma institución oficial puede entrar al índice con un producto y quedarse fuera con otro. Lo que decide nunca es el nombre ni el prestigio del organismo, sino una pregunta concreta sobre el archivo que publica.
Publica dos cosas distintas. Su Índice de reclamaciones sale en un archivo abierto y procesable: se puede sellar con su huella digital y recalcular cuando sea — por eso entra, como contraste anual del fraude. Su boletín trimestral de fraude cibernético sale solo en PDF: no hay una serie que anclar ni volver a calcular — por eso ese producto no entra al dato, aunque venga exactamente del mismo organismo. Lo que separó a uno del otro no fue la CONDUSEF; fue si ese archivo concreto se puede auditar.
Entra la fuente que se puede reproducir, no la que tiene mejor membrete.
El INEGI ha levantado su encuesta de ciberacoso varias veces. Las ediciones de 2021 a 2024 preguntan sobre la misma población y con la misma ventana de tiempo: son comparables entre sí, así que forman la serie que publicamos. Las de 2015 a 2017 fueron ejercicios experimentales con otra base; mezclarlas rompería la comparación año contra año. No es que sean «malas» — es que no empalman. Por eso la misma encuesta entra con unas ediciones y no con otras.
Una cifra solo vale si se puede comparar con la del año pasado.
El INAI registraba las brechas de datos personales — justamente la dimensión de Exposición que hoy nos falta. Pero el organismo se disolvió en 2025: ya no hay quien produzca ese dato de forma continua. Aquí no se aparta un producto por su formato; se pierde la fuente entera. Por eso Exposición queda como hueco declarado —abierto, a la vista— hasta que otra institución retome esa medición. Es el único caso en que se aparta a un organismo completo.
Medimos series, no fotos sueltas; sin continuidad no hay serie.
Tres organismos, tres preguntas distintas — ¿se puede reproducir?, ¿se puede comparar en el tiempo?, ¿va a seguir existiendo? Ninguna se contesta mirando el logotipo de la institución. Ése es, exactamente, el criterio en acción.
El registro real, sellado en la versión v1.0 del criterio (ACTA-031). Una misma institución puede alimentar el índice con un producto y quedar apartada en otro: lo que se evalúa es el archivo concreto, no el nombre de la institución.
.xls) + universo sin verificar.Toda cifra y decisión de Verlumia se gobierna por cinco principios rectores. Este registro instrumenta el tercero: la auditabilidad va de extremo a extremo, de la selección de la fuente a la cifra — se muestra como método, «esto usamos, esto no, y por qué», nunca como superlativo. El mismo criterio se aplica en cada país que replique el índice. ¿Quieres la versión explicada? Lee «Qué fuentes usamos y cuáles descartamos» (grado C · divulgación).